Daniel douglas home

Postado em 03/07/2015 | 0 comentarios | 494 visualizações

Nació en 1833 en Currie, pueblo cercano a Edimburgo, Escocia. Su madre, que tenía la capacidad de doble vista, aparentemente típica de los escoceses, contaba que desde su más tierna edad, alrededor de Daniel ocurrían extraños fenómenos. A los 9 años se trasladó a Nueva Inglaterra, con una tía que lo había adoptado, se estableció en Connecticut y se lo describió como un niño tímido y de salud frágil. A los 13 años comenzó a dar señales de sus facultades psíquicas extraordinarias. En sus conversaciones infantiles con un amigo, ambos muchachos se prometieron una visita del más allá, si alguno de ellos moría primero. Home se trasladó a una localidad distante unos centenares de millas, donde tuvo la aparición del amigo que le anunciaba su muerte, noticia que en efecto llegó tres días más tarde; de la misma forma, cuatro años después tuvo una visión relativa a la muerte de su madre, que se había ido a vivir a América con su marido. El episodio fue dramático porque junto con la aparición percibida por el joven, comenzaron a moverse violentamente los muebles acompañados por golpes sordos; ocasionando el pánico y el enojo de su tía quien lo acusó de haber atraído al demonio y lo hizo exorcisar; pero los fenómenos continuaron, y la señora, católica y temerosa, lo expulsó de su casa. Se fue entonces, a vivir con unos amigos y comenzó a participar en sesiones dirigidas por un experimentador. Tenía 17 años cuando se produjeron los hechos protagonizados por las hermanas Fox, mientras él descubría en sí mismo, idénticas facultades; es decir, que se producían golpes, ruidos de mesas, muebles que se mecían y se desplazaban por sí mismos, cuando él estaba presente. Se hizo famoso y se encontró asediado por cientos de personas con deseos de complacer intereses personales, saciar su curiosidad o comprender racionalmente los fenómenos. Mientras tanto, Home se dedicaba por completo a esa actividad, acudía a sesiones en los sitios donde paraba, que en ocasiones podían ser 6 o 7 diarias, no tenía trabajo fijo y era huésped de todos. Comenzaron a presentarse otros fenómenos, como sonidos de campanillas, o instrumentos ejecutados sin ninguna mano visible, así como una influencia que aliviaba los males físicos. En 1852, Daniel levitó por primera vez, hecho que se volvió constante en las sesiones. Además, al salir del trance narraba sus experiencias fuera del cuerpo. Su salud era delicada, se le diagnosticó una grave afección pulmonar que lo obligó a seguir las prescripciones médicas y decidió establecerse en Inglaterra, donde llegó en 1855. Para aquel momento sus rentas eran modestas, aunque suficientes; no tenía ningún oficio y tenía escasas relaciones sociales. Era un joven alto y esbelto, con ojos azules, de maneras elegantes y pulcritud al vestir, pero con un semblante que revelaba los estragos de la tuberculosis y su extrema debilidad. Era de carácter sentimental, delicado, artístico, afectuoso y profundamente religioso; pero sobre todo mostraba una honradez inflexible que hasta molestaba por su intransigencia. Tenía inclinación por el arte y el teatro y se destacó como escultor. Pero sus facultades extraordinarias, completamente independientes de su voluntad, que aparecían y desaparecían con rapidez desconcertante, opacaban a todas las demás; pues era un médium físico con una capacidad de producir fenómenos, no vista hasta entonces. Es indudable que los efectos más sorprendentes los constituyeron las levitaciones, que significaron un capítulo aparte en su capacidad mediúmnica. Ante ojos asombrados se elevaba en el aire y cruzaba la mesa por encima de las cabezas de los presentes, flotando en diferentes direcciones. A su llegada a Inglaterra encontró un éxito inmediato. El dueño del hotel donde se alojó invitó a algunas de las más destacadas inteligencias de la época para que investigasen los fenómenos que Home producía: mesas que levitaban o trepidaban, campanillas que sonaban sin una mano que las agitase, golpes y sonidos variados. Personas interesadas en los fenómenos lo invitaron a hospedarse en sus casas, tal como ya había sucedido en Estados Unidos, y de esta forma recorrió Europa. Según dice Conan Doyle: âLos hombres de ciencia se dividieron en partidos; a un lado los que no habían investigado cosa alguna sobre aquella materia (lo cual no obstaba para que sustentasen en contra las más virulentas opiniones); a otro los que reconocían que todo aquello era verdad, pero sin atreverse a proclamarlo; y finalmente, al otro, la valiente minoría de los Lodges, los Crookes, los Barretts y los Lombrosos, que admitían la verdad y se atrevían a proclamarla.â En la ciudad italiana de Florencia, se produjeron fenómenos de escritura directa que tuvieron gran resonancia pública, pero también provocó los ataques de muchos, despertando una reacción negativa por parte de Home, quien decidió utilizar sus facultades mediúmnicas contra ellos. A los pocos días los espíritus le comunicaron que transitoriamente no podrían seguir comunicándose a través de él, y su facultad se interrumpió durante un año. Mientras tanto, se despertó en él una inquietud religiosa, se entrevistó con el Papa Pío IX y se puso bajo su protección, pensando incluso, ingresar en una orden religiosa. Su confesor le aseguraba que sus facultades eran de origen diabólico y que ya no volverían a importunarle, mientras se acogiera al seno de la Iglesia verdadera; pero las facultades se manifestaron después de un año, con más fuerzas aún. Desde entonces sólo conservó el nombre de católico y se inclinó definitivamente hacia la Iglesia Ortodoxa. Para esa misma época se relacionó con Napoleón III y la emperatriz Eugenia, lo que promovió su introducción en la corte y en las casas reales. Su experiencia en Florencia lo había cambiado; dejó su arrogancia y rudeza, para alcanzar una gran serenidad y calma. Al poco tiempo se casó y tuvo un hijo. Su esposa rusa, aristócrata y con fortuna, se empeñó en que recorriera Europa, para ser estudiado por los científicos más destacados de entonces. En esas experiencias fueron testigos de su capacidad de levitar, de extraer perfume de flores no existentes en forma material, para esparcirlo entre los asistentes, y de tomar carbones encendidos sin quemarse. Su esposa murió y la familia de la joven le disputó la herencia. Inmerso nuevamente en dificultades económicas, volvió a vivir bajo la protección de otros. En esta época, escribió un libro titulado âIncidentes en mi vidaâ, que originó un fuerte rechazo por parte del Vaticano. En forma muy extraña, una anciana viuda decidió adoptarlo y Home decidió mudarse con ella, acompañado de su hijo; pero al poco tiempo, después de muchos inconvenientes y contratiempos, la señora se arrepintió y le exigió la devolución de todo lo que le había dado. Para conseguir el dinero dictó conferencias en Inglaterra y firmó un contrato como corresponsal de guerra; única época en que tuvo un trabajo estable. Poco después, conoció a una joven rusa y volvió a contraer matrimonio. Luego viajó a Londres y se prestó a trabajar con William Crookes, físico y químico de renombre, interesado en el estudio de varios mediums, entre ellas Kate Fox, con quien Home tuvo muy buenas relaciones. Hecho excepcional pues en su último libro declara su desconfianza hacia las manifestaciones no realizadas por él mismo; opinión que constituía una ofensa para los otros mediums que pretendían ser tan honrados como él. En algunas de esas sesiones el científico observó asombrado, como en presencia de Home, diferentes instrumentos musicales sonaban por la intervención espiritual; y constató que su capacidad mediúmnica reunía todas las facultades psíquicas, frecuentemente observadas separadas en otros. Finalizó estas experiencias en 1873 y suspendió los trabajos mediúmnicos para dedicarse a escribir su segunda serie de memorias titulada âLuz y Sombra del Espiritismoâ. Finalmente, pasó la última etapa de su vida viajando por toda Europa con su familia. Su salud empeoró, falleció en Francia en 1886 y fue enterrado en Saint Germain con los ritos de la Iglesia Griega. Las facultades de Home estuvieron atestiguadas por muchos investigadores famosos, en condiciones tan claras que nadie podría ponerlas en duda; y ratificadas por múltiples testimonios de personas que en Inglaterra hicieron investigaciones valiéndose de Home y consignaron sus resultados en cartas, documentos y declaraciones públicas de indudable valor; donde afirmaban su convencimiento sobre la veracidad de los fenómenos y del origen espiritual de los mismos. Sin embargo, a la hora de su muerte, muchos periódicos lo trataron de impostor y charlatán. Aunque Allan Kardec y Home nunca se conocieron, su nombre aparece en el âLibro de los Mediumsâ y en la âRevista Espiritaâ, más de una vez; y aunque ejerció la mediumnidad durante años, nunca se convirtió en adepto de la doctrina espirita.

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