El poder del perdÓn

Postado em 03/07/2015 | 0 comentarios | 654 visualizações

Investigaciones y estudios vienen comprobando los beneficios, tanto mentales como físicos del acto de perdonar. Entrevistamos al Dr. Fred Luskin, autor de El Poder del Perdón, que estudia el asunto hace más de cuatro años.

Camilla Salmazi Según el diccionario (Diccionario Michaelis) la palabra perdón significa “conocer perdón, absorber, remitir (culpa, deuda, pena, etc), disculpar y respetar”. ¡Sí! El acto de perdonar envuelve todo eso y aun mucho más. Investigaciones y estudios vienen siendo desarrollados en estos últimos años para mostrar y comprobar el poder y los beneficios del perdón. Sin embargo, no es justo decir que solamente ahora el mundo está dándose cuenta del poder del perdón. En el aspecto científico, tal vez, pero creencia y religiones ya predican la importancia del perdón hace muchos, muchos años, principalmente como un acto importante para la salud del espíritu. El año pasado, Charlotte Van Oyen Witvliet, profesora de psicología del Hope College, en Michigan, EUA, y sus colegas, hicieron una experiencia con 71 voluntarios. En ella, fue pedido a ellos que se acordasen de alguna herida antigua, algo que los hubiese hecho sufrir. En ese instante, fue registrado el aumento de la presión sanguínea, de los latidos cardíacos y de la tensión muscular, reacciones idénticas a las que ocurren cuando las personas sienten rabia. Y cuando fue pedido que ellos se imaginasen entendiendo y perdonando a las personas que les habían hecho mal, ellos se mostraron más calmado, y con presión y latidos menores.

La cuestión principal, sin embargo, es que el acto de perdonar no es una de las tareas más fáciles para nosotros, los seres humanos. Tribus, sociedades, países, familias y amigos ya trabajan y aun entablan batallas, y verdaderas guerras, por causa de diferencias entre las personas, o debido a algún acto que desagradase o perjudicase, esparciendo por el mundo aun más rencor y ni un poco de paz. Pero el perdón no es imposible, ni incluso en los casos más graves, como viene intentando comprobar el Dr. Fred Luskin, autor de El Poder del Perdón y doctor en consejos clínicos y psicología de la salud por la universidad de Stanford. Después de haber sido herido por un gran amigo, Luskin consiguió, solo, encontrar una forma de perdonarle, y quiso investigar si su técnica funcionaría con otras personas en casos semejantes o en casos más graves. Y desde entonces, dio inicio a sus investigaciones.

EN 1999, ÉL CREÓ EL PROYECTO DE LA UNIVERSIDAD DE STANFORD PARA EL PERDÓN, habiendo combinado en su investigación disertando una técnica psicoterapéutica, emanación y emotividad racional, con algunos estudios sobre el impacto de las emociones negativas, como rabia, amargura y resentimiento en el sistema cardíaco.

Sus técnicas fueron aplicadas en varias experiencias, siendo una de ellas con dos grupos de personas que fueron alcanzadas por los conflictos entre protestante y católicos, en Irlanda: un grupo de madres que tuvieron a sus hijos muertos; otro, de hombres y mujeres que perdieron a algún pariente. Para ese proyecto, Luskin contó con la cooperación de Carl Thoreses, PhD en Psicología, y contó con el apoyo de una militante irlandesa que hacia treinta años trabajaba por la paz en su país.

Los participantes fueron separados en grupos experimentales y supervisados, y pasaron seis semanas teniendo aulas sobre las técnicas de perdón de Luskin. Los primeros resultados, según Thoresen, indicaron que los participantes presentaban una reducción del nivel de estrés, se veían con menos ira y más confiados de que, en el futuro, ellos perdonarían más y más fácilmente. Además de eso, el estudio mostró que el perdón puede promover una mejora en la salud física, pues ese grupo de personas presentó una disminución significativa en síntomas como dolores en el pecho, en la columna, nauseas, dolores de cabeza, insomnio y pérdida de apetito. Luskin y Thoresen afirman que esa mejora psicológica y física persistió por los menos cuatro meses; en algunos casos, a lo largo de esos cuatro meses, la mejora continúa progresando. Luskin describe el perdón como siendo la forma de alcanzar la calma y la paz, tanto con el otro como consigo mismo. La terapia que él propone da valor a las personas a tener mayor responsabilidad sobre sus emociones y acciones, y ser más realistas sobre el desafío y caídas de sus vidas.

En El Poder y Perdón, él explica el proceso de formación de una amargura y demuestra como tal hecho posee un efecto paralizante en la vida de las personas, basando sus afirmaciones en sus investigaciones e indagaciones, principalmente en su Proyecto de la Universidad de Stanford para el Perdón. Por medio de nueve etapas (ver Box), el autor enseña su técnica de perdón. En esa entrevista exclusiva para el Sexto sentido, Luskin presenta sus ideas sobre el acto de perdonar, y todo lo que está envuelto en ese proceso.

¿Cómo puede ser definido, de hecho, el acto de perdonar?

Es simple. Perdonar es el arte de hacer las paces cuando algo no ocurre como queríamos. Decimos que es hacer las paces con la palabra NO.

¿El cúmulo de amarguras puede causar problemas físicos y psicológicos?

Claro… rencor y desesperación son particularmente peligros para el bienestar. La vida tiene dificultades frecuentes. Necesitamos de un camino para superarlas y, así, nos liberamos… es para eso que existe el perdón.

¿El perdón puede ser considerado como una cura para dolencias físicas y mentales venidas de problemas emocionales o psicológicos?

El perdón reduce la agitación que lleva a problemas físicos. Perdonar reduce el estrés que viene de pensar en algo doloroso, pero no puede ser cambiado. El también limita la regurgitación que lleva a sentimiento de impotencia que reduce la capacidad de que

alguien se cuide de sí mismo. El perdón es una cura… A veces. ¿Ayuda? Sí, muchas veces.

¿Es posible que las personas puedan perdonar a alguien, incluso aun estando airada o amargada con ella?

La disminución de la ira y de la amargura viene de vivir el perdón. El perdón es la experiencia interior de recuperar la paz y el bienestar. Puede ocurrir que alguien perdone un día, y la rabia vuelva después, y eso es normal. De esa forma, el perdón es un proceso que debe ser practicado. Si usted permanece hablando o pensando con rencor de alguien, entonces el perdón aun no ocurrió.

¿Existe un momento adecuado para dar inicio al proceso del perdón?

El momento es después del tiempo necesario para vivir la perdida. Si la persona perdona, ella puede quedar con la sensación de que la persona perdonada tenía la razón, o con la sensación de que un derecho suyo fue alcanzado. A veces, la persona fue realmente perjudicada. El perdón no elimina ese hecho; apenas lo vuelve menos importante. El perdón implica que se puede quedar en paz incluso habiendo sufrido un mal. No podemos escapar de todos los males, hace que la persona continúe intranquila porque el problema aun persiste. El perdón reconoce el mal, pero permite que el perjudicado lleve la vida adelante. El perdón puede convivir con la justicia y no impide que se haga las cosas justas o adecuadas. Usted apenas no las hace de una perspectiva rencorosa o trastornada.

Cuando la persona se encuentra en un “proceso” de perdonar a alguien, puede ocurrir que ella perciba que ella misma también tiene culpa en la situación y puede haber causado algún mal al otro. Muchas situaciones son complejas y no se puede simplemente distinguir en ellas a una persona buena y una mala, pero sí dos personas que crearon juntas una situación difícil. Es bueno recordar que el perdón puede ser extendido a la propia persona y que, a veces, el perdón implica reconciliar una relación, y otras veces, en facilitar esa relación.

¿Cómo la falta de perdón puede perjudicar a una persona?

La ausencia de perdón causa estrés siempre que se piensa en alguien que nos hirió y con quien no hicimos las paces. Eso perjudica el cuerpo y provoca emociones negativas.

¿Cómo fue idealizado el Proyecto del Perdón?

Yo fui seriamente dañado por un amigo próximo, y tuve que encontrar solo una forma de recuperarme. Cuando lo conseguí, decidí verificar si eso funcionaba con otras personas.

Fue el comienzo de mi primer proyecto de investigación.

¿Esos descubrimientos son universales, aplicables a todos los grupos de sociedades?

Hasta el momento, la investigación que otro y yo hemos conducido sugiere que el perdón tiene valor en dificultades muy variadas; pueden envolver a esposas o maridos que engañan a maridos o esposas, niños que sufren abusos, socios fraudulentos y hasta personas que asesinaron a sus hijos. También trabajamos con una gran variedad de nacionalidades en San Francisco y región y tuvimos buenos resultados.

¿Existen otros científicos en el mundo realizando el mismo tipo de investigación?

Existen algunos que investigan o enseñan el perdón, como nosotros. Otros investigan las características que vuelven a las personas más propensas al perdón, y otros intentan entender como el perdón puede ser benéfico a la salud.

LOS NUEVE PASOS DEL PERDÓN – Según el Dr. Fred Luskin

1. Sepa exactamente como usted se siente sobre lo que ocurre y sea capaz de expresar lo que hay de equivocado en la situación. Entonces, relate su experiencia a unas dos personas de confianza.

2. Comprométase consigo mismo a hacer lo que fuera preciso para sentirse mejor. El acto de perdonar es para usted y nadie más. Nadie más necesita saber su decisión.

3. Entienda su objetivo. Perdonar no significa necesariamente reconciliarse con la persona que lo perturbó, ni volverse cómplice de ella. Lo que usted busca es paz.

4. Tenga una perspectiva correcta de los acontecimientos. Reconozca que su aversión viene de los sentimientos negativos y malestar físico que usted sufre ahora, y no en aquello que lo ofendió o agredió dos minutos – o diez años – atrás.

5. En el momento en que usted se siente afligido, practique técnicas de control de estrés para atenuar los mecanismos de su cuerpo.

6. Desista de esperar, de otras personas o de su vida, cosa que ellas no escogieron dar a usted. Reconozca las “reglas no cobrables” que usted tiene para su salud o para el comportamiento suyo y de los otros. Recuérdese a sí mismo que usted puede esperar salud, amistad y prosperidad y se esfuerza en conseguirlos. Sin embargo usted sufrirá si exige que esa cosa ocurra cuando usted no tiene el poder de hacerlas ocurrir.

7. Coloque su energía en intentar alcanzar sus objetivos positivos por un medio que no sea a través de la experiencia que lo hirió. En vez de repasar mentalmente su amargura, procure otros caminos para sus fines.

8. Acuérdese de que una vida bien vivida es su mejor venganza. En vez de concentrarse en sus amarguras – lo que daría poder sobre usted a la persona que lo hirió – aprenda a buscar el amor, la belleza y la bondad a su alrededor.

9. Modifique su historia de resentimiento de forma que ella lo recuerde de la elección heroica que es perdonar. Pase de víctima a héroe en la historia que usted cuenta.

Dr. Fred Luskin

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