Ansiedades

Postado em 03/07/2015 | 0 comentarios | 929 visualizações

“Lanzando sobre él, toda vuestra ansiedad, porque él tiene cuidado de vosotros.” – (1 Pedro, 5:7.) Las ansiedades arman muchos crímenes y jamás edifican algo de útil en la Tierra. Invariablemente, el hombre precipitado cuenta con todas las probabilidades en contra. Oponiéndose a las inquietudes angustiosas, hablan las lecciones de paciencia de la Naturaleza, en todos los sectores del camino humano. Si el hombre naciese para andar ansioso, sería como decir que vino al mundo, no en la categoría de trabajador en la tarea santificante, sino como desesperado sin remisión. Si la criatura reflexionase más sensatamente reconocería el contenido del servicio que los momentos de cada día le pueden ofrecer y sabría vigilar, con acentuado valor, sus propios patrimonios. Es indudable que los paisajes se modificarán incesantemente, compitiéndonos a enfrentar sorpresas desagradables, consecuencia de nuestra actitud inadecuada, en la alegría o en el dolor; con todo, representa impositivo de la ley nuestra obligación de proseguir diariamente en la dirección del bien. La ansiedad intentará violentar corazones generosos, porque los caminos terrenos desdoblan muchos ángulos oscuros y problemas de solución difícil; entre tanto, no nos olvidemos de la receta de Pedro. Lanza las inquietudes sobre tus esperanzas en Nuestro Padre Celestial, porque el Divino Amor está en el bienestar de todos nosotros. Es justo desear firmemente la victoria de la luz, buscar la paz con perseverancia, disciplinarse para la unión con los planos superiores, insistir por sintonizar con las esferas más altas. Pero no olvides que la ansiedad precede siempre a la acción de caer. Espíritu Emmanuel Médium Francisco Cândido Xavier Extraído del libro “Pan nuestro”

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